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jueves, 12 de noviembre de 2009

Relato, Angel Caído



Blanco y frío amaneció el día bajo heladas cortinas de torrencial viento y siniestras brumas de nieblas,cubriendo el cielo,dando a conocer un nuevo y fastuoso amanecer.
Apartó la niebla como quien revela el celeste cielo. El bosque todavía dormitaba, sus árboles todavía albergaban la suave seda oscura con la que la noche los había sorprendido.
Las gotas que brotaban de aquel acaramelado cielo,florecían de las ramas y de los troncos de aquellos gigantes,que aprovechaban sus últimos segundos de sueño.
Sigilosamente se acercó al Estanque Dorado, a las aguas prohibidas,el cual reflejaban su pálido rostro,sus oscuras alas angelicales brillaban ante la blanca luz que pintaba aquel sentimiento de tristeza y rencor, había despertado de un largo letargo, y su mirada perdida anhelaba venganza. Recordó su vida mortal y el hedor de la oscuridad engullendo su alma; la muerte había saciado su sed con su gélida sangre.
Había abierto sus ojos de nuevo, pero el vacío que sentía en su interior era tan intenso que cegaba cualquier rayo de esperanza que pudiera confortarla. No sentía el latir de su corazón, ni el recorrido de la sangre por sus venas... aun así, sacó fortaleza y desahogó sus penas ante aquellas verdosas aguas que la acechaban...aquellas lágrimas que recorrieron sus mejillas, se transformaron en sangre.Sus pálidos ojos grises miraron hacia el frente, y una extraña sombra se alzaba al otro lado del estanque...
El brillo de los ojos de aquella oscura figura, sobrecogió a aquel ángel caído, perdido en aquel remoto lugar.Entonces,una helada sensación recorrió su cuerpo,algo o alguien había sorprendido aquel ser inocente, tras creer que la venganza de su muerte sería posible.
Rápidamente se giró, y vio aquellos ojos, aquel rostro que antaño había visto entre pútridas rejas cubiertas de oscuro moho,el mismo que había aparecido en su siniestro letargo durante tanto tiempo.
Las temblorosas manos de aquel mortal le devolvieron aquel preciado tesoro que en vida, ella le había regalado, aquel colgante argentado, con aquella gótica gárgola de piedra...
El tiempo regresó al pasado, cuando juntos de nuevo se miraban por última vez, aquella joven de largos cabellos dorados y ojos esmeralda, regalaron el corazón de su amor obsequiando a su amante aquel arcano tesoro que había protegido sus antepasados.Pero... una sombra rozo sus cuerpos, una sombra regresó del Hades, una sombra cegó sus ojos.
Y el silencio,rasgó el mortuorio desvanecimiento sucumbido, el aire evadió a través de las maléficas puertas de las tinieblas.Agobiados por el desgarrador sentimiento de agonía,ambos entrelazaron sus esperanzas para dar fin a tal siniestra desesperación.
Aquella lúgubre sombra los separó. Damant cayó en las aguas, parecía ahogar su vida con la negra profundidad del dolor y aquellas lágrimas de sangre brotaron de nuevo bajo los párpados de la inocente muchacha que a pesar del sufrimiento, se ahogó por fin aferrada a los brazos de la muerte, y como un extraño milagro, su vida inmortal nacía, como un nuevo capítulo de un antiguo y mítico libro y sus ancestrales letras, se escribirían a lo largo de su venganza...

1 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Total toda ésta larga historia para que digas,murió y se vengó.No es justo que ocurra ésto.No es justo para nosotros los lectores.

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